Inauguramos una sección dedicada a la imagen pública. Analizaremos, propondremos, compartiremos, opiniones sobre la imagen que desarrollan personajes del mundo de la política, empresarios-as, directivos, personajes en algunos casos desconocidos para el gran público y en otros con gran repercusión mediática.
Podríamos hablar y redundar en la teoría sobre la imagen, pero para empezar hemos puesto nuestro primer y particular “close up” en una noticia de la que se hacía eco la semana pasada la web Purepeople.
El presidente de Francia ,
Nicolás Sarkosy y su esposa,
Carla Bruni, son los “invitados” de un capítulo de la mítica serie del estadounidense Matt Groening. “
Los simpsons”.
Esta noticia nos plantea una pregunta muy importante y en la búsqueda de la respuesta proponemos un flash-back. Nos trasladamos al día 11 de marzo de 2008.
París; el matrimonio Sarkosy se prepara para ofrecer una recepción al presidente israelí , Shimon Peres en el Palacio del Eliseo.
Carla Bruni ultima detalles, piensa en la elección de su vestuario, para la ocasión sus asesores de imagen le proponen diferentes opciones, una selección exquisita entre las mejores casas de alta costura francesa.
Carla decide que ese maravilloso vestido de
Hermés diseñado por
Jean Paul Gaultier en color morado, color de la temporada, será el elegido.
Lució fabulosa , sexy, hombros y brazos descubiertos, asimetría en el escote, destacó su línea corporal maravillosa. Eclipsó a su marido, fue el centro durante, mientras y después.
Un éxito social más para Carla, lo social en perfecta unión con lo político, una vez más se habla del matrimonio Sarkosy.
Casi dos años después Carla Bruni y su marido Nicolás Sarcosy son inmortalizados en la popular serie “Los Simpson”.
Carla aparece con el vestido morado asimétrico de Hermes de aquella recepción.
¿Fue pensado e intencionado por el equipo de asesores de imagen el proponer una imagen de Carla más cerca del tópico , “femme fatale”, rompiendo con la imagen que estaba construyendo de buena esposa de discreta y elegante?
¿Fue la propia Carla que aburrida de tanto escote cerrado, quiso rememorar sus tiempos como modelo en los que exhibía su maravillosa figura.
Lo que si tenemos claro es que nadie se planteó el alcance real, hasta donde podía llegar esa imagen y qué adjetivos podrían acompañarla en un presente y un futuro.
Puede ser casualidad o no, pero nunca habíamos visto a Carla tan sexy desde que era primera dama de Francia.
Si construimos una imagen personal acorde con nuestra manera de actuar, expresar. Una imagen que apoye los discursos o entrevistas que damos. Una imagen que proyecte credibilidad y confianza. Esta debe ser constante y no debemos quitar importancia al tipo de acto o aparición al que vayamos porque siempre debemos plantearnos la pregunta.
¿Y si me inmortalizan en los Simpson con este look?